En cuanto terminó con 'Los Tudor', el creador de la serie,
Michael Hirst, se puso con
Neil Jordan a contarnos los tejemanejes de otra de las grandes familias de la Historia, conocida por su poder, sus maniobras políticas y bélicas y, por supuesto, por la infinidad de rumores que les hacían estar siempre en boca de todos. La serie aguantó
tres temporadas en antena (demasiado cara para seguir con ella una temporada más, dicen).